De palabras mudas y agriculturas educativas

Escrito por Luis David Tobón López. Publicado en Artículos, Universidad

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Publicado el agosto 15, 2011 con No hay comentarios

Por: Luis David Tobón López

Hace unos días de cuyo número no quiero acordarme, hablé con una niña de 10 años, me decía que debía “aprenderse” la biografía de Francisco de Paula Santander ¿quieres que te la repita? Me dijo. Y yo asentí y me dispuse a escucharla. Empezó en entonado acento hablando del jurista, político, activista y revolucionario. Entretanto, Mateo, un compañerito que presenciaba la conversación dijo: “Yo estuve más de malas, me tocó el más largo, Simón Bolívar”.

Luego de “declamar” el poema con el retazo histórico mil veces repetido, le dije a Paula, que además es una niña inteligente y sensible, que me contara con sus palabras, quién era Francisco de Paula Santander; y como muchos podrán imaginar, ocurrió como paso siguiente en la actitud de la niña una risa ingenua y luego el silencio que la avergonzaba. Le dije que no se preocupara, que estábamos en confianza, que le hacía la pregunta sólo para que me contara en sus palabras quién era el personaje y me dijo: Es un jurista, ¿sabes que es un jurista? Y otra vez vino el silencio. Ya me estaba volviendo cansón.

El silencio lo cambiamos por las palabras. Hablamos de su cuaderno, uno que la profesora le prohibió que llevara a clase, y en el que deja grabada la esencia de su ser. Allí supe que ella escribía sobre las mariposas, los pajaritos, el aire puro que recibe en la montaña, porque valga decir, Paula, es una niña que estudia en una institución educativa rural de la vereda Granizada en el municipio de Copacabana en Antioquia. No se cansaba de leer con amor y alegría cada frase de su libro de cuentos, como ella lo llama, en el que plasma los asombros de la hermosa naturaleza en la que vive. Habla su esencia, habla su pasión, sin embargo, suelen ser palabras mudas en el aula de clase, puesto que la mayoría del tiempo en la institución educativa debe dedicarlo a memorizar y repetir frases muertas, que no tienen ningún sentido para ella y sus compañeros.

Esta historia se repite en otros rostros y geografías. Y todavía seguimos sin entender que como lo ha dicho Paulo Freire: “El mundo no es, el mundo está siendo”, y es preciso entender que los modelos educativos fallan, porque están dando soluciones en la generalidad, a un mundo que no existe, o al menos no es significativo para los estudiantes. En una TED de esas que llegan al alma, escuché al escritor y conferencista inglés Ken Robinson quien hablaba de cambiar la metáfora del modelo educativo: “No enseñar para una era industrial, sino como el agricultor, sembrar los frutos y esperar a que florezcan los talentos”.

Voy a dar algunas etiquetas subjetivas de lo que veo que pasa en la educación hoy: Reunionitis, titulitis, repetición, linealidad, formatos y más formatos, exclusión, muerte a la creatividad.

Y si algo me apasiona en esta vida es dar una clase, viendo cómo participan los estudiantes, escuchando sus sueños y proyectos, trabajando en equipo; por eso la crítica que doy, no la hago por resentimiento contra las actuales prácticas en la academia; sino con tristeza por ese maravilloso mundo posible que se pulveriza cada día; por saber que si seguimos como vamos, no queda otro remedio que la deserción y por eso los jóvenes no se “encuentran” en modelos anacrónicos que poco les hablan de lo  que es la vida; y si eso le pasa a los estudiantes ¿qué decir de los maestros que quieren tejer otras rutas pero no pueden por los temores a las represalias de la institucionalidad por buscar el cambio?

Si siempre seguimos haciendo lo mismo, los resultados serán iguales, en cambio si entendemos la diversidad y no nos importa equivocarnos, llegarán las serendipias, por la ruta del talento.

Démonos la oportunidad de tomar otra metáfora de la educación; la de la agricultura, como lo señaló Ken Robinson; puesto que cuando “pensamos en TIC”, no lo hacemos sólo por la tecnofascinación de unos cuantos dispositivos, sino por la apropiación de los usos. Actualmente la brecha digital no sólo es de conectividad, la brecha es de usos de calidad en el escenario de tecnologías de la información y la comunicación.

Asociar, permitir la experiencia significativa, poner en el mismo nivel la alfabetización con la creatividad; son caminos que seguramente nos permitirán mostrar esos paisajes prohibidos guardados en un cuaderno o en cualquier otro soporte y decirle al mundo: Somos diversos, tenemos capacidades diferentes y la pasión es nuestro motor. Esto obviamente en el escenario educativo formal, porque de todos modos, ocurre en el mundo de la red que mostramos nuestras verdaderas pasiones y nos hacemos visibles.

Si por una hora hacemos lo que nos gusta, parecen 5 minutos, si por 5 minutos hacemos lo que no va en la línea de nuestras pasiones, esos minutos son una tortura, como mínimo 1 hora o más de trabajo.

Ser coherentes y sinceros, construyendo de manera creativa; nos permitirá ser más humanos y mejorar la calidad en los usos de las TIC.

¡Es cuestión de actitud y de apertura!

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