El amor, sí, el amor en la fórmula de la innovación

Escrito por Luis David Tobón López. Publicado en Artículos

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Publicado el septiembre 28, 2015 con 2 comentarios

Por: Luis David Tobón López.  ”El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de la cual dispone el mundo.” Mahatma Gandhi. Quería comenzar con esta frase de un grande, porque quizás sin esto, hablar de amor, podría sonar desgastado e incluso cliché.

Durante la charla y conversatorio de Actitudes 2.0 que realicé en Bogotá en el XII Congreso Nacional de Educación organizado por CONACED en el cual asistieron cerca de 600 directivos de Colegios de diferentes regiones del país, se tuvo como lema de la jornada “innovar o desaparecer”.

post 1Y cuando comenzábamos la jornada hubo una reflexión inicial sobre la innovación y el amor. Se decía por ejemplo que existen algunos “monstruos educadísimos”, en referencia a que se nos olvida que el conocimiento que no sea social, que no aporte a las comunidades y que no sea incluyente; y que por el contrario destruya, genere violencia y sea excluyente; no se puede considerar una innovación.

Por tanto conectar innovación con amor, es quizás una fórmula diferente, por lo menos vale la pena intentarlo. No se trata de crear más aplicaciones, ni nuevos hallazgos de “makers sin consciencia social”; se trata de potenciar los “makers integrales”, quienes le apuestan a la vida, al servicio y a la mejora de los colectivos humanos.

Ideas interesantes se generaron en este congreso que se desarrolló en la Universidad Santo Tomás en Bogotá los días 25 y 26 de septiembre. Destaco algunas de ellas:

-      Las Tecnologías envejecen sin haber madurado.

-      Sobre el docente dice su estudiante: “Yo no le entiendo nada pero él sabe muchísimo”

-      La innovación brota de un movimiento interno

-      La innovación no surge de la imposición

-      Aprender y demostrarlo con integralidad

-      “Talleriar”, integrar más que sumar

De ese modo, entender la innovación educativa es ofrecer escenarios colaborativos, en los cuales sea posible mostrar lo mejor en la individualidad que se conecta en la inteligencia colectiva.

Tenemos muchas fórmulas para innovar, quizás bastantes nombres en inglés que nos hablarán de los pasos mágicos para generar un

Durante la charla y conversatorio de Actitudes 2.0

Durante la charla y conversatorio de Actitudes 2.0

prototipado o un modelo de innovación; pero ¿y si a la fórmula le agregamos la integralidad, la empatía y la emoción? ¿Y si de tanto hablar de innovación le combinamos algo tan simple y tan profundo como el amor? No el amor como el día de San Valentín ni el cliché comercial en que hemos desgastado la palabra, sino el amor de construir con el otro conectando con lo que sabe y para propósitos nobles que potencien las comunidades. ¿Y si hablamos de innovación social con amor?

Gran congreso, rodeado de sonrisas y de amor, porque no se nos puede olvidar que cuando generamos confianza e incluimos, se generan conexiones que nos permiten avanzar de manera conjunta.

Y así muchos frunzan el ceño, o esto les sepa a un caldo cliché, basta con pensar cómo somos cuando estamos enamorados de lo que hacemos y los resultados que obtenemos, para comprobar la “subjetividad” de esta nueva fórmula. El día que las empresas se den cuenta que son las personas y sus talentos, las personas y su alegría, las relaciones positivas y la conexión que no compite sino que colabora, entenderemos el juego de la innovación constructiva que nos permite ser mejores como seres humanos y por ende como empresa o institucionalidad.

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2 Comentarios

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  1. Luis muy de acuerdo, para realizar el cambio innovando hay que enamorarse.

    • Me alegra, así de sencillo, amar lo que hacemos, dejarnos maravillar por las serendipias del camino. ¡Un abrazo desde Colombia!

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