Facebook, luego existo

Escrito por Luis David Tobón López. Publicado en Empresarial, Recomendados

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Publicado el agosto 30, 2011 con No hay comentarios

 

Por: Juan Carlos Vélez Álvarez

El gran pensador y matemático francés René Descartes acuñó una frase que se hizo célebre para la humanidad: “pienso, luego existo”. Con este planteamiento, el ilustrado galo hacía referencia a que el ser humano existe, porque piensa.

Cientos de años después de este enunciado, y con una mediación mucho más avanzada que en aquella época, gran cantidad de personas y empresas han desarrollado tal dependencia de la hipermediación, que prácticamente, se creó  una adaptación de la antigua frase cartesiana: Facebook, luego existo.

Obviamente, la expresión anterior se refiere a que tanto la gente, como las entidades, creen que si no  están en esta red social digital, es como si no existieran. La verdad, es que no es así.

Durante este año de experiencias compartidas en mi trabajo como asesor,  con diferentes empresarios y microempresarios, emprendedores, inversionistas y demás, he visto cómo la insistencia para ingresar en Internet  y sobre todo en sus redes, es ostensible en el discurso de casi todos ellos.

No obstante, la lógica de las personas es muy diferente a la de las organizaciones. En primer lugar, las redes sociales existen desde que el ser humano comenzó a vivir en sociedad. Esto quiere decir que una red social puede ser el club de jugadores de póker del fin de semana, los amigos que van a tomar cerveza, whisky, o vino los fines de semana, y por supuesto, las personas que asisten a algún tipo de iglesia, también hacen parte de una red social.

En segundo lugar, las empresas no son las que conforman esos tejidos sociales, son las personas. En Facebook, Twitter y demás, los perfiles los visitan las personas, ellos los crean y los consumen, por lo tanto la estrategia corporativa en la red, debe apuntarle a la humanidad, antes que a la chequera.

Por esas razones,  las empresas no deben descuidar sus redes sociales tradicionales, ni intentar cambiarlas por las digitales, por el simple hecho del esnobismo abrumador de la Internet.

Sin embargo, tampoco deben negarse la posibilidad de explorar nuevos horizontes en un escenario virtual que ofrece un gran número de herramientas, y muchas de ellas de manera gratuita.

Entonces, podríamos llegar a otro cuestionamiento filosófico y por demás milenario: ¿Ser o no ser una empresa en Facebook? La decisión la debe tomar la compañía, pero después de haber realizado un ejercicio de planeación estratégica, con un diagnóstico de sus públicos (stakeholders) que le permita saber los usos que dichos grupos de interés le dan a la red; de nada serviría una estrategia en Twitter, o Youtube, para una comunidad que no tiene acceso a internet, o lo tiene muy limitado.

Una vez terminado el diagnóstico y haber determinado las preferencias de los clientes, es necesario entrar a estudiar la lógica de las redes sociales digitales. Hay que saber lo que ofrece Facebook, Google + y otros, para determinar el objetivo de la estrategia de implementación de la virtualidad en la relación con los clientes.

Otro aspecto para considerar es que no usamos la internet únicamente para vender, o mejor, que el hecho de estar allí no garantiza necesariamente que las ventas se disparen. Es allí donde nuevamente la estrategia debe regir las acciones en torno a la presencia en el ciberespacio.

Si la intención de la organización es aumentar las ventas, debe aprovechar las herramientas de la red social más adecuada para hacerlo y debe disponer un ambiente propicio para tal fin, con formularios de venta, información del producto, campañas publicitarias del producto (preferiblemente interactivas) con un adecuado canal de recolección de opiniones e inquietudes, con términos de condiciones y garantías y sobre todo, con una estrategia clara de interacción con los usuarios. Para vender no hay que agregar a todos al perfil, sólo hay que llevar a los personajes indicados.

Es cierto que lo que no se ofrece, no se vende, pero no es ofrecer porque sí a cualquiera, sino que se debe ofrecer lo que es y a quien es. Entonces no se preocupen si su producto no se vende en la red, puede que su mercado aún no esté allí.  

Además, hay un sinnúmero de oportunidades que ofrece la interacción abierta y directa de las redes sociales digitales, con los públicos de interés. Se pueden hacer estudios de mercado, definir tendencias, conocer preferencias de los clientes, determinar el posicionamiento y la imagen de la marca, pero sobre todo, es posible estar muy pero muy cerca de ellos. Algo vital para el lanzamiento de nuevos productos o servicios y también para la innovación en la compañía.  

Por eso no se angustie y no trate de entrar en Facebook, o Twitter, porque sí, no crea que si no está allí no existe para el mercado. Primero determine las estrategias y defina si va a vender, a publicitar, posicionar, interactuar o va a hacer un poco de todo con su marca en la red.  Después, determine cuál de tantas páginas se ajusta a su marca, sus públicos, y por supuesto, a su estrategia.

Recuerde los beneficios que implica para una empresa estar cerca de sus (stakeholders), de ahí la importancia de identificar la red social a la que pertenecen. Sea virtual o presencial, siempre obtenga el provecho de la red social. 

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